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sábado, 18 de mayo de 2013

Laura Chinchilla y su narcoerror

La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, y el empresario colombiano Ricardo Morales/imagen cortesía Imagen.com













Todos los Nicaragüenses conocemos a Laura Chinchilla, la presidenta de Costa Rica a quien nunca olvidaremos por el gran daño ecológico que causó por culpa de su arrogancia a nuestro Rio San Juan.
La misma presidenta  que hoy forma parte del centro de atención  tras el escándalo que se produjo por el avión en el que viajó a Perú hace una semana. El hecho le ha significado ‘deshacerse’ de varios de sus colaboradores cercanos y debilitar su gabinete. 

Doña Laura Chinchilla viajó en un avión  de la empresa THX Energy, que le fue facilitado al ejecutivo Costarricense de forma gratuita, al funeral del Comandante Hugo Chávez y recientemente   el pasado fin de semana a Lima Perú para asistir a una boda.
Las investigaciones periodisticas que se realizaron en Costar Rica revelaron que uno de los directivos de la empresa a la que pertenecia el avión,  con quien el ejecutivo tico tuvo contacto, es el colombiano  Gabriel Ricardo Morales Fallon vinculado como testaferro al narcotraficante de su misma nacionalidad Juan Carlos Ramírez Abadía alias "Chupeta".

Para realizar el control de daños el ejcutivo Costarricense aceptó, por no decir, "obligó" a  la renuncia al Ministro de comunicación Francisco Chacón quien expresó que Morales Fallón se le presentó como Gabriel O'Falan  por lo que expresó que fue engañado.
Posteriormente la asistente personal de la mandataria, Irene Pacheco y el comisionado Antidrogas  y jefe de la dirección de inteligencia y seguridad de Costa Rica (DIS)Mauricio Boraschi  solicitaron de forma pública su renuncia  la que  fue aceptada por el ejecutivo.

Doña Laura Chinchilla ha reconocido su gran error al viajar en un narco avión  y a cambio de ello se ha debilitado su gabinete  y su indice de aprobación entre los ciudadanos Costarricenses. En este caso solo faltaría  su renuncia por tan error garrafal  que sufrieran sus aparatos de inteligencia al poner en riesgo la institucionalidad de un país y la seguridad  propia como jefa de Estado lo cual es muestra clara de incompetencia para desempeñar su cargo.