Recientemente se iniciaron en el Departamento de Carazo las celebraciones de las fiestas patronales en algunos de sus Municipios. En esta ocasión dedicaré un pequeño suceso que me llamó la atención en el Municipio de Diriamba.
Me encontraba en la Basílica San Sebastián de Diriamba durante la visita de Monseñor Leopoldo Brenes y al entrar en la iglesia observé mientras caminaba hacia su interior a muchos comerciantes instalados en cada entrada. Unos vendian milagritos ( consistentes en figurillas metálicas recortadas), otros vendían pan, tajadas, etcétera e inmediatamente se me vino un recuerdo a la memoria sobre un pasaje bíblico que muchos deben recordar.
Y entrando en el templo comenzó a echar fuera a los
vendedores. Y les dijo: «Está escrito: y mi casa será casa de oración, pero
vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones» (Lc 19, 45-46).
En semana Santa algunos cristianos acostumbran dedicar la casa de oración a vender cocos, plátanos y demás frutos dizque para recolectar fondos para x ó y fin.
No únicamente los católicos realizan este tipo de comercios muchos evangélicos igualmente hacen arroz con leche, nacatamales, pan entre otros que ofrecen dentro de la iglesia para recolectar fondos pese a que la biblia dice:
Entró Jesús en el templo y arrojó a todos los que vendían
y compraban en él y echó por tierra las mesas de los cambistas y los puestos de
los vendedores de palomas. Y les dijo: «Está escrito, mi casa será casa de
oración y vosotros hacéis de ella cueva de ladrones» (Mt 21, 12-13).
Una violación a la disposición divina merece recordar que en tres ocasiones se menciona esa regla que todo buen líder cristiano debe exigir se cumpla por ello la reflejaré para hacerles recordar.
Y como entrase en el templo, comenzó a echar fuera a los
que vendían y compraban en él y volcó las mesas de los cambistas y los puestos
de los que vendían las palomas, y no permitía que nadie llevase objetos por el
templo. Y enseñaba y les decía: «¿No está escrito: mi casa será considerada
como casa de oración para todas las gentes? Y vosotros la habéis convertido en
cueva de ladrones» (Mc 11, 15b-17).